El recuerdo de los caídos en
acciones terroristas
Famus agrupó el dolor hasta 1991: Quienes sufrieron la pérdida de un ser
querido en actos terroristas agruparon sus recuerdos en Famus
(Familiares y Amigos de Muertos por la Subversión). Desde 1991 esa
asociación no funciona como tal, luego de siete años de mantener una
"estructura a pulmón", como recordó Leonor Barceló, que presidió Famus,
en diálogo con LA NACION.
Su hijo Diego fue muerto en 1975 en Tucumán, durante el operativo
Independencia. Era subteniente del Ejército. Eve Solari de Berdina
también sufría la muerte de un hijo, el subteniente Rodolfo Berdina. Los
familiares se conocieron en las misas de recordación y en 1983 empezaron
a dar cuerpo a Famus, asociación que un año después cobraba forma
definitiva.
"Fue algo espontáneo. Nos congregábamos en el aniversario de nuestros
muertos. No teníamos una finalidad política, no queríamos banderas, sino
que nos unía el recuerdo", cuenta Barceló.
Con el aporte que hacían los miembros, Famus consiguió realizar una
publicación, Tributo, en la que se hacía eje en las semblanzas de los
caídos. Las amenazas no interrumpieron los encuentros, esas misas en las
que "no había discursos, sino que solamente se cantaba el Himno al
finalizar", rememora la ex presidenta. En 1991, los problemas económicos
golpearon a Famus. Y sus integrantes, familiares con muertos en todas
las fuerzas armadas y de seguridad, tomaron una decisión.
"Después de los indultos y de las leyes de obediencia debida y de punto
final, que también beneficiaron a los terroristas, consideramos que
debíamos sumarnos a la pacificación nacional y dejamos de hacer las
ceremonias públicas", relata Barceló.
Algunas provocaciones e incidentes en las inmediaciones de las iglesias
donde se desarrollaban las conmemoraciones señalaron a los familiares la
necesidad de volver a la intimidad para recordar a sus muertos.
Placas en guarniciones militares, como la que se encuentra en el hall
central del Edificio Libertador, quedaron como testimonio de Famus.
Barceló afirma: "Nunca tuvimos el propósito de hacer algo demasiado
público, no teníamos la organización para estar presentes de manera
constante en los medios. Pensábamos que la gente de por sí tenía que
estar del lado de aquellos que murieron para defender la integridad de
la Nación, que la gente repudiaría esos actos subversivos".
La Nacion Martes 30 de abril de 2002